Tarará queda a unos 30 kilómetros al este de La Habana.
Fundado en los años 50 como urbanización de clase media-alta, tras la Revolución Cubana se transformó en sede de los campamentos infantiles de la organización Pioneros José Martí.
El gobierno cubano rehabilitó la zona para acoger a los miles de pacientes que participaron en el programa "Niños de Chernóbil" durante más de 21 años: desde el 29 de marzo de 1990 hasta el 24 de noviembre de 2011.